Fábula empresaria en tiempos de crisis

Ene 27 • Destacado, Portada, Vos • 844 Views • No hay comentarios en Fábula empresaria en tiempos de crisis

Bb2SmZacPor “Juliano Ortiz”@julianopositivo


Esta era una mujer que estaba orgullosa de la empresa en la cual trabajaba. Día a día, recorría el trayecto que unía a su hogar con el lugar de trabajo con satisfacción sabiendo que cada jornada laboral era un espacio en donde poder entablar relaciones y demostrar su capacidad.

En toda oportunidad en la que sus hijos le preguntaban sobre lo que hacía específicamente en su trabajo, ella les explicaba con lujos de detalles todo lo que realizaba y las anécdotas que a lo largo de los años había experimentado junto a sus compañeros. Sus hijos le pedían constantemente que los llevara a su oficina, pero por razones distintas esto se posponía, quizás pasaba por no molestar a sus jefes.

El país atravesaba un período de estancamiento, con lo que “su” empresa comenzó a ver disminuidos sus beneficios por lo que era comidilla entre los rincones la posibilidad de que redujera su plantilla de empleados. Poco a poco, un malestar creciente rodeó a cada sector y las palabras de corte y reducción fueron más habituales hasta que un día fue llamada a la gerencia de personal.

Como empleada antigua de la empresa, su situación hasta ese momento era de tranquilidad. Bien conceptuada, atenta a nuevas oportunidades de desarrollo, solícita en el cumplimiento de sus tareas, puntual, respetuosa, se había ganado una consideración que pocas tenían dentro de la organización.

El jefe de personal la miró de arriba hacia abajo y con una gran sonrisa le indicó su admiración por lo delgada que estaba, la invitó a que se sentara y con una frase que recordaría por mucho tiempo le dijo, “cómo me duele decirte esto”.

Su reacción fue de sorpresa indisimulada, quiso decir algo pero no lo logró, y dejando caer su espalda contra el respaldo del sillón, escuchó una lista de razones por las que se veían obligados a llegar a un acuerdo para su despido. Escuchó atentamente y sin una sola emoción en su cara que denotara su malestar, saludó a su superior y se dirigió a su oficina. Se sentó en su cómodo sillón y comenzó a recordar las palabras de alguna amiga que le había dicho no hacía mucho tiempo, de lo peligroso que era depender de un patrón y no ser económicamente independiente. Pensó en las veces que se quedó después de hora para suplir alguna ausencia, en su devoción por el trabajo bien hecho y se preguntó ¿qué hice mal?

Tantos años, tantos recuerdos, tanto esfuerzo, quedaban a partir de allí, tirados en el cesto de basura que miraba con desencanto. Sonrió tontamente al recordar un programa de televisión en el que un consultor indicaba que el capital humano de una empresa, o sea sus empleados, eran lo más importante. Quizás había sido un humorista y no un destacado consultor, ironizó. Su vida cambiaba en un giro de 180 grados.

Esta pequeña fábula se repite constantemente, y si bien es real que las empresas no funcionan como ONG ni hacen asistencial social, el patrimonio que representan sus empleados son lo más importante.

Lamentablemente muchos directivos piensan que los empleados son el primer eslabón que debe abandonarse y que, en momentos críticos, la tormenta debe soportarse sin cuidar este capital tan valioso. Los grandes directivos consolidan el equipo, hacen común a todo el esfuerzo ante la crisis y depositan en cada individuo las herramientas necesarias hasta que pase el temporal.

Muchas veces hemos oído la comparación que los directivos hacen entre empresa y familia, y es loable que así sea, pero ante situaciones adversas estas palabras no deben morir en frases hechas ni discursos interesados.

Las empresas modernas exigen líderes auténticos que crean en el poder de sus trabajadores y sostengan relaciones empáticas. ¿Significa entonces que el jefe tiene que “hacer amigos”? No, en absoluto. Se trata de generar la confianza y el compromiso necesarios para que el trabajador mantenga la capacidad y el compromiso que definen su talento.

Juliano Ortiz es escritor de opinión y trabaja para el periódico online de España El Cotidiano, siendo responsable de la sección Marcas y Empresas y de la columna Palabras desde Occidente, en donde escribe sobre Marcas, Liderazgo, Talentismo, Empresas y Actualidad Política. Dirige las secciones Puntos de vista y Desarrollo Positivo en Diario Democracia de Argentina. Da charlas y talleres sobre estos temas. Colaboró además en diversos medios de Argentina, España, Chile y Ecuador.

Para más información sobre el autor u opinar sobre esta nota, escribir a remontalacorriente@gmail.com o a través de su cuenta de Twitter @julianopositivo.

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