“VÍCTIMAS SOMOS TODAS” #NIUNAMENOS

Jun 11 • Destacado, Noticias, Portada • 719 Views • No hay comentarios en “VÍCTIMAS SOMOS TODAS” #NIUNAMENOS

sofiaPor “Sofía Bordón” @SofiBord


El día 3 de junio, sobre la peatonal frente a la puerta de la Legislatura de Mendoza, minutos antes de que las primeras personas que llevaban adelante la marcha denominada como “Ni una menos” llegaran al lugar de cierre, mientras esperaba para captar la fotografía del preciso momento, al lado mío un padre sostenía de la mano a su hijo de unos 6 años de edad, y se reclinaba hacia él para decirle:

Padre: ¿Ves? Esto es una marcha. Es para que no le peguen más a las nenas ni a las mujeres.

Niño: No me había dado cuenta de que pasaba eso.

Padre: Sí, lamentablemente. Mirá, lee los carteles.

Ese simple diálogo y la cara de inocencia del niño al darse cuenta de la triste realidad en la que vivimos, fueron suficientes para que las lágrimas que contuve a lo largo de la marcha, finalmente rodaran por mis mejillas.

El 11 de mayo de este año, un nuevo caso de femicidio salió a la luz, esta vez se trababa de Chiara Páez, una adolescente de 14 años que estaba embarazada de tres meses, y fue asesinada a golpes por su novio de  sólo 16 años, en Rufino, una ciudad al sur de Santa Fe. Luego de que las pericias no encontraran pistas de drogas, ni de extorsión, la hipótesis más firme fue la de un crimen pasional.

Días después de esta noticia que ponía una vez más a la violencia de género dentro de la agenda de los medios de comunicación y redes sociales, “Mujeres todas, no vamos a alzar la voz? NOS ESTÁN MATANDO”, publicaba en su cuenta de Twitter Marcela Ojeda, periodista y productora radial. Ese fue el puntapié inicial para que mujeres periodistas, activistas, políticas, estudiantes, madres, niñas, hombres y quien quisiera sumarse, comenzaran a convocar al pueblo argentino para que el día 3 de junio salieran de sus casas a más de 100 puntos de encuentro en todo el país, para pedir la aprobación de la Ley 26.485, Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales; Ley que ya fue sancionada el 11 de marzo de 2009.

El término Femicidio es político, es la denuncia a la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista, es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad.

El concepto Femicidio fue desarrollado por la escritora estadounidense Carol Orlock en 1974 y utilizado públicamente en 1976 por la feminista Diana Russell, ante el Tribunal Internacional de Los Crímenes contra las Mujeres, en Bruselas.

Según un estudio del C.A.O.P.I. de La Asociación Civil La Casa del Encuentro (Centro de Asistencia, Orientación y Prevención Integral en Violencia Sexista y Trata de personas), en la Argentina ocurre un femicidio cada 30 horas. En un periodo de 7 años (2008 a 2014) se registraron 1808 femicidios, los cuales año a año aumentaron, llegando a tener en el 2014 un total de 306 femicidios, 277 de ellos son agravados por el vínculo, y de los cuales 39 tenían denuncias previas y cuatro poseían órdenes de exclusión del violento, siendo las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Salta las que encabezan la estadística trágica.

Números que duelen en un país donde la democracia nos costó miles de vidas. En un país en donde a cientos de madres se las separó de sus hijos, privándoles el hermoso regalo de alimentarlos con su propio cuerpo. En un país en donde a cientos bebés se les robó la identidad, y donde cientos de abuelas luchan por recuperarlos. En un país donde la memoria es poca. En un país donde el pueblo quiere ser escuchado y sale a las calles para pedir justicia y libertad. En un país donde decir “me robaron pero por suerte no me hicieron nada” ya es costumbre. En un país en donde un periodista del siglo XXI dice que una mujer que fue violada y asesinada tiene la culpa de lo que le pasó por la forma en la iba vestida. En un país en donde ver a la mujer expuesta en televisión es cultural. En un país donde una mujer que sufre violencia de género y ha hecho una denuncia, muere igual.

No todas somos víctimas de violencia física, pero somos la gran mayoría las que sufrimos violencia verbal. Y digo somos porque yo también soy una de esas. De las que piensan qué ropa ponerse antes de salir a la calle, porque si me pongo calzas y no uso una remera larga o me pongo un short y un top, soy una puta, una provocadora. Soy de las que salen a la calle con miedo a ser la próxima desaparecida que aparezca en la agenda de noticias de los medios de comunicación del país. No miedo  a que me roben, si no miedo a que me violen y con suerte, no me maten. Miedo a no volver a ver a mi familia, a mis amigos, a mi novio. Miedo a que me roben la vida y la oportunidad de terminar de estudiar, de trabajar de lo que amo, de viajar y cumplir mis sueños. Cuando en verdad, muero de a poco cada vez que hay una nueva víctima. Porque de a poco me roban la libertad de hacer las cosas que realmente quiero sin tener que pensar antes si me estoy exponiendo, o no, a que me pase algo.

Es un problema que hay que arrancar de raíz, comenzando por los políticos corruptos que son conscientes y que saben dónde y cómo se maneja la trata de persona. Los policías que son cómplices y se venden por dos mangos. Y siguiendo por cada uno de nosotros y nuestro rol como ciudadanos. Aprendiendo de los que saben y enseñando a los que aún no, como DEBEN ser las cosas y no conformarse con lo que son. No nos quedemos callados, abramos los ojos, abramos la boca. Si vemos en la calle a una mujer que está siendo agredida físicamente, no corramos la mirada. No hagamos oídos sordos cuando sabemos que alguien está siendo víctima de violencia verbal. No permitamos que nos pisoteen la dignidad. Y si la víctima sos vos, no te quedes callada, pedí ayuda. Si te maltrata, no te quiere. Las mujeres no somos objetos, ni propiedades, somos personas y el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que  todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados de razón y conciencia, debemos comportarnos fraternalmente los unos con los otros.

Las victimas hoy son ellas, pero mañana puede ser cualquiera. No dejemos que seas vos o yo, ni una más. No queremos ni una menos.

ARTISTAS MENDOCINOS COMPROMETIDOS CON LA CAUSA

En el lado B de la marcha “Ni una menos”, a pesar del dolor y el pedido de justicia por las mujeres víctimas de violencia, en la puerta de la Legislatura, artistas mendocinos aportaron un poco de su música para acompañar la causa y darle un poco de color a la marcha del miércoles 3 de junio.

ENTREVISTA A PAULA NEDER

“Como mujer mi sensación es qué bueno empezar a juntar, juntas y juntos me parece que es como el inicio para dar fin a todas las atrocidades que pasan. Asique mi sensación es esa, la cantidad de gente, mujeres unidas diciendo que sí, saliéndose del lugar de la vergüenza, animándose a hacer visible el horror, el dolor. Me parece que ese es uno de los caminos, hay mucha que gente que hizo visible que apoya esto, que quiere trabajar por esto.

Como artista mi lugar es apoyar un poco cosas que hago todo el tiempo. En alguna de mis canciones yo hablo de cosas que tienen que ver con restituir, con rearmar, con volver a juntar, con animarse a cambiar, con dejar de pelearse con uno mismo primero para después dejarse de pelear con el otro. Es reflejar una parte de mi trabajo y de mi búsqueda como artista.”

“Bueno, esa canción (“Todo o soy reina”) es como decir “somos un universo de diversidades, somos contrarios. Lo que a mí me desvela es pensar que en la naturaleza existen los contrarios de manera permanente y no se pelean los contrarios, ¿entendés? Conviven. Entonces en base a eso nace Todo o soy reina. Soy desde la que está ahí cortando la manzana prohibida en la cocina, hasta la que te está esperando tejiendo en el balcón mientras hace otra cosa. Es como que soy todo eso y lo abrazo, tiene que ver con que soy todas esas cosas y me animo a abrazarlas y me animo a decirlas, y me animo a ser contradictoria también.”

Fotografías: Sofía Bordón

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